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Brasil: La falta de regulación en el sector funerario

Aquí en Brasil, algunas regulaciones o acciones no toman gran importancia y claro, el sector funerario se encuentra aquí.

La profesión de tanatopraxia es considerada como un acto médico, pero todos los que practican el arte del embalsamamiento saben que ningún médico quiere saber qué es la tanatopraxia, por lo que surgen cursos para que los emprendedores funerarios realicen la función por cuenta propia y en teoría, no pueden realizar ningún procedimiento sin la presencia de un médico en la sala, lo que es completamente incoherente. 

La mayoría de los tanatopraxistas no han completado la escuela secundaria, por lo que toman el curso de embalsamiento en escuelas particulares, donde quienes los dirigen se autodenominan maestros sin tener un título universitario o al menos pertenecer al campo de la salud. 

Por otro lado, los propietarios de funerarias creen que nada está mal, debido a que si trabajar bajo las leyes del país les permite pagar gastos y seguir realizando su gestión a su manera, no hay porque alarmarse.

“La profesión tiene un piso salarial equivalente a un vendedor de tienda”.

La falta de regulación para el tanatopraxista, también se da en la devaluación de la fuerza laboral del sector y la falta de regulación salarial, deja al colaborador sin acción, sin apoyo y lo que es peor, a merced de algunos propietarios sin escrúpulos que traen avaricia, orgullo y arrogancia para pensar que están haciendo algún favor. 

Adicional a lo anterior, la tasa de tabaquismo y alcoholismo dentro del sector es inmensa. Los profesionales terminan disgustados con el ejercicio de sus funciones y la elección entre el trabajo y la familia, debido a la rutina estresante porque no hay un horario definido.

“En muchos lugares no hay respeto, no hay compasión y lo que vemos son profesionales que no se molestan en hacer su trabajo de manera humanizada”.

La tanatopraxia debería ser una profesión bien remunerada, ya que trabajamos con el dolor más profundo del ser humano, que es la muerte. Pocas empresas traen la esperanza de mejores días en el sector, ya que desafortunadamente para un funerario los días en su mayoría son grises. 

Los tanatopraxistas no encajamos en las categorías de salud, no nos toman como un servicio esencial, no tenemos el derecho de tomar vacunas en caso de brotes, pandemias y enfermedades endémicas, porque incluso tomar cuerpos, entrar y salir de los hospitales, se ve como que este profesional no necesita ser atendido como alguien que está en primera línea. 

Deberíamos dejar de ser solo cargadores de ataúdes, o ser tratados como simples vendedores. Los médicos no responden en absoluto porque desconocen el proceso de tanatopraxia, y los que están dando cursos por ahí… ¡Ah, Dios mío! están en manos de profesionales muy malos, con horribles quejas de los estudiantes. Lo que existe en Brasil, sin generalizar, es una masa de personas sin escrúpulos y un barniz fino, que solo sirve para cubrir la suciedad que existe detrás de todo el equipo del sistema funerario brasileño.

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Nina Maluf

Brasil. Soy graduada en biomedicina y enfermería con postgrado en tanatología y cuidados paliativos. Soy tanatopraxista, docente; tengo un doctorando en estudios de muerte y soy la creadora de Tanatopet en Brasil.

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