El Mundo

BUSCAMOS: rastreador de contactos

Jacey Fortin – Nytimes.com

Decenas de miles de personas en todo Estados Unidos se han postulado para llamar
por teléfono a desconocidos que pueden haber estado expuestos a la COVID-19. Así es
el trabajo.
Cuando Jessica Jaramillo llama a alguien para hablar sobre el coronavirus,
generalmente comienza diciendo algo así:
“Hola, mi nombre es Jessica. Llamo de parte del Departamento de Salud Pública de
San Francisco. Soy miembro de un equipo de seguimiento de contactos, y nuestro
trabajo es llegar a las personas que han tenido contacto cercano con alguien a quien
se le ha diagnosticado la COVID-19”.
Jaramillo, de 41 años, quien en tiempos ordinarios es gerente de distrito de la
Biblioteca Pública de San Francisco, ha hecho decenas de esas llamadas hasta ahora,
todas en español. Ella comenzó a hacer rastreo de contactos este mes.
Jaramillo es una de las más de 11.000 personas en Estados Unidos que están llamando
a la gente para darles consejos sobre cómo contener la propagación de la COVID-19,
según una encuesta realizada por NPR. (Es probable que ese número haya crecido
desde que el sondeo se realizó por primera vez, en abril).
El cálculo de la cantidad de personas que se necesita en todo el país para seguimiento
de contactos varía de 100.000 hasta unas 300.000.
El trabajo se realiza principalmente por teléfono y puede hacerse desde casa. Puede
ser a tiempo completo o parcial, a menudo con un salario de 17 a 25 dólares por hora;
algunos incluyen prestaciones. Difieren de un lugar a otro, en parte, porque los
esfuerzos de capacitación y reclutamiento han recaído en los gobiernos estatales y
locales (y algunos de los programas ya han tenido problemas,
tanto prácticos como políticos).

A medida que las comunidades comienzan a abrirse y más personas se aventuran
fuera de sus casas, se espera que el trabajo se vuelva más crucial, y más difícil.
“Si puedes hacer seguimiento de contactos, puedes localizarlo antes de que se
propague en una comunidad como un incendio”, dijo Jaramillo. “Entonces estás
salvando a la abuela de alguien, o a su tío”.
La adopción de un enfoque a la ‘vieja usanza’
Como funcionaria pública que se había inscrito para trabajar en caso de desastre,
Jaramillo estaba lista para servir a su comunidad en caso de, digamos, un terremoto.
No esperaba una pandemia.
Las conversaciones telefónicas de Jaramillo se desarrollan de acuerdo a las
necesidades de las personas del otro lado de la línea. Si necesitan hacerse la prueba
de la COVID-19, ella los puede remitir a una cita. Si tienen síntomas, les puede
recomendar aislamiento. Si les preocupa la supervivencia en cuarentena, puede
conectarlos con servicios de entrega de alimentos.
Y si les preocupa su privacidad, Jaramillo les garantiza que su información está segura.
Su capacitación incluyó una introducción a las regulaciones federales que protegen la
información confidencial de salud, y ella trabaja con un software encriptado. Jaramilllo
y otros rastreadores de contactos no comparten los nombres de las personas que
tienen un diagnóstico de COVID-19 con la gente a la que llaman.
La Universidad de California, en San Francisco, ha estado trabajando tanto con la
ciudad como con el estado para capacitar a cientos de trabajadores como Jaramillo.
“El seguimiento de contactos no es una fórmula mágica”, dijo Mike Reid, profesor
asistente en la Escuela de Medicina de la UCSF.
Pero dijo que el enfoque a la “antigua usanza” en San Francisco y otros departamentos
de salud —que se basa en educación y empoderamiento, no en aplicaciones de
rastreo como aquellas en las que Google y Apple están trabajando— pueden unir a las
comunidades y crear capacidad para manejar futuras crisis.
Es un mercado laboral competitivo

En un tiempo de aislamiento, un trabajo que requiere conexión humana resulta
atractivo. Y para algunos, el trabajo es una forma de contraatacar en una pandemia
que ha golpeado la economía nacional.
Pero incluso si se contrata a cientos de miles de personas como rastreadores de
contactos, apenas afectaría al desempleo; en los últimos dos meses más de 36
millones de solicitudes de ayuda por desempleo fueron presentadas en Estados Unidos.
Y las oportunidades varían de estado a estado; Massachusetts y California estuvieron
entre los primeros en adoptar programas masivos de seguimiento de contactos por la
COVID-19.
Kevin Williams, de 27 años, escritor y conductor en Columbus, Ohio, pensó que le
daría una oportunidad al seguimiento de contactos después de que el Departamento de
Salud del estado anunció a princicpios de mayo que estaba contratando a 18,59
dólares por hora.
“Si me llaman y consigo una entrevista, sería genial”, dijo. “Realmente no tengo
muchas opciones en este momento. Pero también, no siento que estos trabajos sean
reales. ¿De verdad están haciendo seguimiento de contactos? ¿O solo quieren que
parezca que están haciendo lo correcto?”.
No recibió respuesta, y para la semana pasada, la oferta de trabajo en la página web
del Departamento de Salud había sido eliminada. Según el departamento, más de
9000 personas se postularon para el trabajo de seguimiento de contactos con el
estado.
Y aunque los funcionarios de Ohio han pedido 1700 rastreadores de contactos, debían
ser destinados, en gran medida, a los departamentos de salud locales. El trabajo
estatal al que Williams se postuló estaba buscando solo a 100 personas.
Oscar Baez, de 33 años, un funcionario del Servicio Exterior, tuvo mejor suerte. Fue
evacuado de su puesto en Jerusalén en marzo y volvió a Boston, donde creció.
Baez, quien es de República Dominicana, ha usado español, portugués y árabe para
comunicarse con las personas que llama en el área de Boston.

“Esta es una oportunidad para atacar, rastrear a quienes fueron expuestos a este virus
y limitar la propagación”, dijo. “Hace falta corazón”.
Los rastreadores de contactos no trabajan solos. El proceso comienza con los
investigadores que se comunican con personas con la COVID-19, y esas
conversaciones generan contactos para los rastreadores.
Después de hacer esas llamadas, hay un trabajo de seguimiento para ayudar a la
gente a encontrar recursos, como despensas de alimento y asistencia financiera.
“Les pedimos a las personas que se pongan en cuarentena cuando quizás no tienen
fórmula para bebé para el día siguiente, o tal vez no tengan comida para alimentar a
una familia de ocho”, dijo Baez. “Entonces, ¿cómo podemos pedirles que se queden en
casa si no tienen asistencia financiera y apoyo social?”
¿Quién es un buen candidato?
Baez encontró este trabajo a través de Partners in Health, que ha ayudado a los
funcionarios de Massachusetts a reclutar y capacitar a más de 1700 personas. Eso es
solo una fracción de los más de 41.000 que se han postulado a través de la
organización.
John Welch, director de operaciones de Partners in Health, dijo que estaba
impresionado por la variedad de personas que querían ayudar. Entre ellas hay
trabajadores de la salud jubilados, empleados públicos suspendidos y antiguos
trabajadores de hotelería.
“Si sus habilidades informáticas fallan un poco, podemos ayudar a mejorar eso”, dijo.
“Pero lo realmente importante en medio de una epidemia es la empatía”.
Contrace Public Health Corps, una organización que ayuda a los departamentos de
salud en Estados Unidos a reclutar rastreadores, recibió más de 50.000 postulaciones
en las últimas semanas, principalmente de mujeres, dijo Steve Water, el director
ejecutivo.
Si bien no siempre se requiere un diploma universitario, Waters dice que los mejores
candidatos tienen una licenciatura y algunos antecedentes en servicios de atención
médica. La diversidad también es importante.

“La cultura general es clave para desarrollar confianza con alguien a quien estás
llamando sin que lo haya solicitado, en particular en comunidades de minorías o en
dificultades, que son algunas de las más afectadas”, dijo Waters.
A nivel nacional, el coronavirus está infectando y matando a las personas negras a
unas tasas desproporcionadamente altas, reflejando desigualdades de larga data en
recursos y acceso a la atención. El virus también ha llevado núcleos de la mortal
enfermedad y crisis económicas a las reservas de los nativos americanos en todo
Estados Unidos.
La fluidez de Jaramillo al hablar español ha sido particularmente útil en California,
donde más del 50 por ciento de las personas infectadas son latinas.
Y Baez, cuya carrera diplomática lo ha llevado a países como Haití, China y Brasil,
ahora pone sus habilidades al servicio del barrio donde creció, al hablar con familias
inmigrantes muy parecidas a la suya.
“Veo la fecha en que dieron positivo, y es en el mismo centro de salud comunitario al
que fui para exámenes físicos cuando era niño”, dijo. “Cada día es diferente. Escucho
muchas, muchas historias individuales que son deprimentes, inspiradoras y edificantes,
todo al mismo tiempo”.

Mostrar más

América Exequial Lat

Nuestro centro de información, tiene su sede central en Bogotá - Colombia y cuenta con una extensa red de corresponsales y columnistas en toda Latam, EEUU y España. Esto, nos posiciona como una plataforma digital única para el sector funerario, entregando noticias y acontecimientos locales con visión global.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba