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Colombia: Funerales y duelos en tiempos de Covid-19

Carolina Bustamante G. –Radio Nacional Colombia


Más de 200 vidas se han perdido en Colombia a causa de la Covid-19. Una pandemia que no solo mantiene a millones de personas aisladas, también obligó al Gobierno Nacional a determinar la forma, el cómo y dónde se debe decir adiós a estas personas que fallecieron para evitar la expansión del virus.    

Es así como el Ministerio de Salud, desde el pasado mes de marzo, entregó unas ‘Orientaciones para el manejo, traslado y disposición final de cadáveres por Covid-19’.
En detalle, guían a las funerarias del país, los cementerios, Medicina Legal y a la Policía Judicial sobre el manejo adecuado de casos positivos, pero también, detalla las limitaciones de acceso a esos cuerpos por sus familiares.

¿Se acabaron los funerales?

Según lo dispone la normativa, para casos de fallecidos comprobados por coronavirus o sospecha, sí.

El cuerpo debe ser trasladado directamente del lugar de fallecimiento a una sala crematoria que impida la expansión del virus, acompañado de todo un protocolo de bioseguridad para el personal que se encarga de la disposición final y por ningún motivo realizar traslados intermunicipales.

Ese cambio, obliga a las funerarias a adquirir elementos de protección y cambios en la movilidad o disposición final de cuerpos, donde los costos deben ser asumidos por los familiares, pero están incluidos en el plan de gastos que tomen, explica Isabel Cristina Arango, directora nacional de la Unidad de Duelos PS y la Funeraria de San Vicente en Medellín:

“Los costos oscilan entre 1 y 4 millones y medio de pesos e incluyen el valor de material sanitario, para el personal que manipula este cuerpo, desde que se recoge hasta el destino final incluyendo el vehículo fúnebre”, explica.

¿Pero qué sucede con aquellos que no pueden pagar estos valores?

“Queda a cargo de las familias su disposición final. Pueden buscar préstamos, respaldo de entidades del Gobierno e incluso, las funerarias donan parte de ese proceso, pero tienen que solucionar porque los muertos no dan espera nunca”, señala Arango.

Existen excepciones, según el manual de orientación del Ministerio de Salud, donde un fallecido por coronavirus puede ser enterrado: “habitantes de calle que no fueron reclamados por su familia, personas sin identificar o de quienes aún no se tenga certeza de la causa de su muerte”.

¿Dónde inicia el duelo y qué herramientas existen para hacerlo?

Pese a las condiciones actuales, donde la sociedad se ha tenido que adaptar para evitar mayor propagación de la epidemia, en casos de muertes por causas distintas al virus de la Covid-19, está permitido realizar una velación.

Esto exige no más de siete personas por sala, a una distancia mínima de un metro entre asistentes, apoyados del uso constante de antibacteriales, tapabocas, visitas permanentes de personal de desinfección de áreas y tiempos limitados.

Pero ese protocolo, incómodo y que brinda poca privacidad a los dolientes, se convirtió en la única opción si se desea despedir al ser querido. Un proceso que, según Monserrat Lacalle Sisteré, doctora en psicología, terapia emocional y docente de la Universidad Oberta de Cataluña, es la base principal del duelo.

“El funeral, permite mitigar el dolor de la pérdida humana y debe estar apoyado de otros elementos como escribir, llorar, cantar, y hasta utilizar herramientas virtuales para sentir mayor compañía como las videoconferencias”

Sin embargo, para quiénes no logran asistir porque tienen que estar en aislamiento preventivo y han perdido a un familiar, las etapas del duelo cambian. Según la experta en terapia emocional experimentan varias fases:

“El manejo de la muerte determina cinco estadios en el doliente: la negación, luego la ira, llega la negociación (que es asumir la perdida), depresión y finalmente la aceptación. No poderse despedir ni acompañar genera culpa, resentimiento y son personas que van a necesitar mayor tiempo para aceptar lo que han vivido”

Los servicios funerarios buscan cubrir la demanda de necesidades ajustadas a esta pandemia y por disposición de mismo Gobierno, deben tener servicios de internet que permitan conectividad, apoyo psicosocial de ser solicitado, permitir a los dolientes acompañar el carro fúnebre en ciertos recorridos y finalmente, posponer ceremonias religiosas o actos de despedida de cada familia para realizarlos terminada la
contingencia.

Además, prestan un servicio adicional que implica toda la elaboración de la
documentación que certifica la persona fallecida y cuentan con personal
especializado para brindar este servicio. En zonas rurales el proceso implica más tiempo, asegura Isabel Cristina Arango, pero el proceso se lleva a cabo siempre.

Y finalmente, la normativa de la cartera de salud, exige que al personal que atiende estas necesidades de disposición de cuerpos se le preste apoyo en material de protección, psicosocial de ser necesario y capacitación constante frente a los cambios que se vengan producto de la Covid-19, que según la doctora Lacalle pueden ser más.

“Es fundamental ser fiel a uno mismo y al dolor propio. Es fundamental que, aquellos que acompañamos ese duelo respetemos las disposiciones y comportamientos de aquel a quién acompañamos y siempre pensar que esto tiene un final”

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