Coronavirus en México

Marcos González Díaz – BBC News Mundo
México, el cuarto país con más muertos por covid-19, está viendo también cómo
quienes luchan en primera línea contra el virus resultan dramáticamente afectados.
El personal sanitario mexicano está a la cabeza de la lista de fallecidos durante la
pandemia en la lista de países analizados en recientes informes de Amnistía
Internacional y The Lancet.
La prestigiosa revista médica británica destacó el pasado fin de semana cómo algunos
puntos de la estrategia de México frente al coronavirus, así como la carencia de equipo
de protección para los trabajadores de la salud, podrían ser las causantes de estas
cifras.
El gobierno del país, donde ya fallecieron casi 75.000 personas en total por el covid-
19, rechazó sin embargo que se puedan hacer comparaciones por las diferencias entre
los datos presentados por los distintos países y aseguró que el artículo incurría en
“francas mentiras”.
Pero, aunque reconocen que su situación no es tan crítica como al inicio de la
pandemia, miembros del sector médico continúan reclamando mejoras en sus
condiciones para disminuir su vulnerabilidad ante el virus.
“Sigue muriendo mucho compañero. Todos conocíamos gente con la que
cruzábamos cada día en el hospital y ya no está”, le dice a BBC Mundo Rafael Soto,
vocero de la Unión Nacional de Trabajadores por la Salud de México creada durante la
pandemia.
¿Cuáles son los países más afectados?
El pasado 2 de septiembre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó de
que México y Estados Unidos concentraban el 85% de todas las
muertes registradas entre personal sanitario por covid-19 en el continente americano.
“Se han enfermado casi 570.000 trabajadores de la salud en nuestra región y más de
2.500 han sucumbido al virus. Basándonos en estos datos, hasta la fecha, tenemos el
mayor número de trabajadores de la salud infectados en el mundo”, advertía entonces
su directora, Carissa Etienne.
Un día después, un análisis de Amnistía Internacional (AI) colocaba a México en lo
más alto del ránking mundial con 1.320 trabajadores fallecidos.
La cifra estaba por encima de los 1.077 de EE.UU. o los 634 de Brasil, los dos países
más golpeados por la pandemia y ambos con una población total muy superior a la de
México.
Horas después, el gobierno mexicano actualizó la cifra y reconoció que era aún mayor:
1.410.
Con el nuevo dato, el Colegio Médico del Perú realizó una comparación entre los países
de América Latina y mostró que las muertes de trabajadores de la salud en México
suponían entonces cerca del 57% de las registradas en toda la región, muy por
encima de Brasil y Perú.
¿Qué respondió el gobierno?
Horas después del reporte de AI, el gobierno mexicano quiso ofrecer otros datos de
contexto para rebatir la idea de que el personal sanitario del país estuviera en mayor
riesgo que en otros lugares.
El director de Epidemiología, José Luis Alomía, recordó para empezar que no se
puede señalar a México como el que más muertes tiene en el mundo dado que otros
países no reportan el número de infecciones entre personal sanitario.
De los que sí lo hacen, dijo desconocer si el modo en que registran la mortalidad es
igual al de México, algo que por otro lado el propio informe de AI reconoce “debido a
los diferentes métodos utilizados para reunir los datos” entre países o subregistro en
algunos casos.
AI también aclaró que puede haber discrepancias a la hora de definir quiénes son
“trabajadores de la salud” en cada territorio. México engloba en este grupo a
médicos, enfermeros, camilleros, personal de limpieza y de ambulancias, entre otros.
Alomía afirmó de hecho que el personal sanitario no solo no presenta cifras más
preocupantes, sino que se enferma menos que la población general en México.
Así, aseguró que la proporción de trabajadores de salud que han desarrollado un
estado grave de la enfermedad es menor que la del resto de mexicanos (7% frente a
25%).
También destacó que la tasa de letalidad en este sector (proporción de personas que
fallecen tras ser diagnosticados positivos con una prueba PCR) es del 3,8%. Según el
Centro Johns Hopkins, la tasa de letalidad en todo México es del 10,5%.
“¿Esto qué quiere decir? Que el grupo de profesionales de la salud fallece mucho
menos que la población en general”, afirmó Alomía.
“Si estos dos indicadores estuvieran por encima de la media, entonces podríamos
hipotetizar o pensar que es un riesgo ser un profesional de la salud en México porque
estaría falleciendo o enfermando gravemente, pero no es así”, agregó.
Falta de protección
Ocupe o no el primer puesto mundial, la pregunta es a qué se debe que tantos
trabajadores de la salud en México hayan perdido la vida durante esta pandemia.
Edith Olivares, de Amnistía Internacional México, le dijo a la agencia Reuters que
algunas de las causas son la falta de equipos de protección y las extensas jornadas
laborales en este sector, lo cual motivó diversas protestas de médicos y enfermeros en
los últimos meses.
La propia directora de la OPS reconoció a inicios de septiembre que la falta de material
de protección, especialmente al inicio de la pandemia, había obligado en general a los
trabajadores a reutilizar máscaras y batas.
“Es revelador que una encuesta de trabajadores de la salud en México mostró que casi
la mitad no recibió EPP (equipo de protección personal) en el
trabajo”, destacó.
Rafael Soto, enfermero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), admite que
ahora cuentan con más equipos de protección que al inicio de la crisis, aunque asegura
que muchos son “de baja calidad”.
“No queremos aplausos, no queremos medallas, no queremos bonos. Lo único que
pedimos es el material para hacer un trabajo digno y no morirnos, y el
reconocimiento del riesgo de trabajo a los compañeros infectados y muertos”, le dice a
BBC Mundo.
El gobierno mexicano importa de China buena parte del equipo que se distribuye en los
hospitales.
Según datos del IMSS, hasta el 3 de septiembre se habían repartido en sus centros
más de 30 millones de cubrebocas como el N95; más de 35 millones de cubrebocas
quirúrgicos y casi 2 millones de caretas.
Soto también critica la falta de capacitación para quienes tuvieron que tratar
directamente con pacientes con covid, o que se encargara de ello a personal muy
joven sin experiencia.
Tests y rastreo de contactos
Además de las condiciones del personal sanitario, The Lancet identificó otros factores
en la actuación del gobierno de México frente al coronavirus que considera que
también podrían haber contribuido al balance de víctimas actual.
“El país ha seguido una estrategia de no realizar pruebas de manera amplia o de
rastreo de contactos, sino monitorear la capacidad de los hospitales para informar
sobre la relajación de las restricciones”, se lee en el artículo.
El subsecretario de Salud mexicano, Hugo López-Gatell, dijo sin embargo que estas
afirmaciones eran “francas mentiras”.
Por ejemplo, aseguró que el rastreo de contactos para interrumpir las cadenas de
transmisión, se estableció en México “desde antes del primer caso, ha seguido” y que
son las autoridades estatales “las que coordinan este empeño”.
BBC Mundo solicitó una entrevista con la Secretaría de Salud mexicana para conocer
más sobre su postura ante las publicaciones de AI y The Lancet, pero no obtuvo
respuesta.
El país sí se ha distinguido desde el inicio por no realizar pruebas masivas de detección
de coronavirus entre su población al considerar que no era necesario para definir su
estrategia.
Según el sitio Worldometer, el país ha realizado 12.400 tests por millón de
habitantes frente a los más de 100.000 de Perú y Panamá o los realizados por otros
como España, Reino Unido y EE.UU. (entre 250.000 y 330.000).
“Entre el personal sanitario tampoco había pruebas al principio. Lo que ocurre ahora es
que al que dio positivo se le obliga a volver al trabajo a los 14 días, aun teniendo
síntomas propios de covid, sin hacerle una segunda prueba”, denuncia Soto.
“Imagina, si no hay pruebas para un trabajador de la salud, ¿la habrá para la
población? Menos”.
El enfermero también desconfía de que la ocupación hospitalaria sea uno de los
principales criterios a la hora de que las autoridades permitan a un estado avanzar de
fase para relajar las restricciones.
“Hubo mucho derechohabiente que murió en su casa, que no quiso ir al hospital. Al
inicio, el gobierno decía que solo fueras al hospital si estabas en fase crítica. No se
puede decir que las camas vacías en los hospitales son el gran triunfo de la
estrategia de México”, concluye.