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COSTA RICA – COVID 19 Y EL SECTOR FUNERARIO

En mayo de 2020, a casi dos meses de haber detectado el primer caso de COVID-19, Costa Rica aún no tenía contagios comunitarios y registraba la tasa de mortalidad más baja de América (0,81%), más recuperados que casos activos y había conseguido avances científicos en el estudio y el tratamiento del virus.

Hoy, casi nueve meses después, Costa Rica contabiliza 202.674 personas confirmadas de coronavirus y han fallecido 2.782 personas a causa de esta enfermedad.

Resulta importante saber que Costa Rica, con 5.075.000 de habitantes, puede considerarse un país intermedio en cuanto a población.

En el 2018 fallecieron 70 personas de media al día, cifra que este año podría verse incrementada por la cifra de muertes por coronavirus. La tasa de letalidad (fallecidos respecto a confirmados) es del 1,37% pero con una situación común al resto del mundo, COVID -19.

Más allá de una enfermedad, fuimos atacados por el miedo, la incertidumbre, la impotencia, fuimos y somos afectados a nivel salud, psicológico, económico, social y emocional. Nuestro sector funerario al igual que todos los demás sectores a nivel privado principalmente ha tenido que reinventarse para lograr sobrevivir ante el conjunto de adversidades consecuentes a la pandemia, el daño colateral y la nueva normalidad.

Acudiendo a estrategias de mercadeo y para este siglo XXI el principal aliado: la tecnología, muchas funerarias optamos por actualizarnos en el mundo virtual para así poder ofrecer un servicio acorde a la necesidad de la población, cumpliendo con cada restricción que se nos fue impuesta: aforo limitado en los establecimientos y protocolos muy distintos a los acostumbrados en cuanto a retiro y disposición final de los fallecidos. En lo personal, en lo que he puesto especial atención ha sido en implementar servicios en los procesos de duelo con el fin de ayudar a las familias que han sufrido la pérdida del ser querido diagnosticado con Covid-19 y no han podido despedir a su familiar con un ritual acostumbrado.

Nosotros los seres humanos somos y tenemos que cerrar ciclos, pero sin embargo hemos sido seriamente violentados en este sentido.

Un año y dos meses y seguimos sobreviviendo ante esta emergencia mundial. “No sobrevive el más fuerte si no el que mejor se adapta”.

Converse con algunos de mis colegas en Costa Rica, quienes me contaron lo siguiente:

Steven Villalobos León – Funeraria Senderos, Heredia Costa Rica.

Como trabajador independiente, puedo afirmar que sentí la afectación de la pandemia en la baja de ingresos, se frenó principalmente la venta de servicios funerarios de lujo y semilujo, ya que ante la limitante de velaciones y despedidas pomposas las familias optan por la compra de los servicios funerarios más sencillos y rápidos, para evitar aglomeraciones. Creo que como funerarias debemos optar por la utilización de tecnologías para rendir homenajes con familiares y grupos a distancia y así poder complementar las carencias de calor humano que se exponen en medio de la pandemia y las restricciones gubernamentales. Más allá de la afectación económica considero que se ha visto bastante afectada la parte emocional de los clientes ante «las despedidas sin poder despedirnos” mi empresa ante esta situación está implementando charlas psicológicas para los dolientes y así ayudarlos a cerrar ciclos de duelo en los cuales no les ha sido posible despedirlos como tradicionalmente se ha hecho.

Miriam Jorge Ramos – Funeraria Omega, Rohrmoser Pavas, San José Costa Rica.

Se podría decir que la principal afectación de esta enfermedad en el servicio funerario versa en que debido a los protocolos de limpieza, desinfección y cuidado que hay que tener, el costo del servicio se incrementó ya que toda la indumentaria que se debe utilizar para prestar el servicio debe ser desechada y se debe limpiar y desinfectar todos los artículos utilizados, lejos de lo que la sociedad podría llegar a pensar, como en la mayoría de las actividades económicas, hemos experimentado una reducción en la prestación de nuestros servicios En lo personal y debido a que la pandemia vino a mermar los ingresos de toda la población costarricense que no está dentro del sector público, nos dimos a la tarea de conformar un plan solidario de asistencia funeraria. De esta manera en caso de que suceda la muerte de alguna de estas personas, la familia gozará del beneficio de recibir un servicio funerario de calidad sin tener desembolsar el costo total de éste, que podría llegar a ser muy caro, además ante la escasez de nichos en los cementerios públicos y el alto costo de estos en los cementerios privados, en nuestro plan la familia puede optar por la cremación.

José Francisco Méndez Naranjo.

Funeraria Caminos de Esperanza Palmares, Alajuela Costa Rica

Esta pandemia afecto mi funeraria desde la parte económica hasta la parte operativa, en lo económico toda la población sumamente golpeada hizo que la gente gaste solo lo básico en un funeral, dejando de lado un tributo más significativo en lo que a detalles se refiere. En la parte operativa nos ha hecho incurrir en gastos mayores, trajes, bolsas, y todo el equipo de protección necesario según las exigencias del Ministerio de Salud por la emergencia vivida. A un año de esta emergencia hemos tenido que acomodarnos a la parte económica y negociar constantemente. En mi situación específica: alquileres, precios con proveedores, contar solo con personal de medio tiempo para poder mantenerse a flote y para ser competitivos en una economía devastada por esta pandemia.

Hellen Arroyo

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