Interés General

Covid: Los riesgos y las medidas de protección en medio de una pandemia.

La seguridad laboral es una premisa para cualquier trabajo que se desempeñe en los diferentes sectores económicos; en especial en estos tiempos en los cuales el mundo atraviesa por una grave emergencia sanitaria en donde el protagonista es el riesgo biológico, tras el contagio vertiginoso que se ha dado con el nuevo coronavirus – COVID 19, responsable de más de 2.5 millones de personas infectadas y 170 mil muertes en todo el mundo.

Abordando más puntualmente el tema del riesgo biológico que se ha declarado como principal amenaza para el personal de la salud y asistencial, por ser las personas que tienen un contacto directo con los enfermos por COVID 19 y ser los enlistados en la primera línea de batalla, se hace preocupante que en este listado no se tenga en cuenta a los profesionales del sector funerario que indudablemente también hacen parte de la cadena de la salud, ya que gracias a su labor se protege la salud pública cuando este, hace manejo de los muertos llevándolos a su destino final en condiciones seguras.

En esta emergencia, se cuenta con personas que se desempeñan en las tareas de traslado, tanatopraxia, inhumación y cremación de cadáveres que también se encuentran expuestos al riesgo biológico en un alto grado, exponiendo a su vez, a sus familias y los demás trabajadores de otras áreas de las empresas funerarias con quienes habrá cierto contacto a pesar de aplicar medidas de aislamiento social.

De acuerdo con lo anterior, es posible argumentar que los profesionales funerarios también conforman la primera línea de batalla, ejecutan quizá la parte del proceso más triste y compleja por la connotación social, ya que tiene el hecho de tener que embalar de la manera más hermética posible y llevar a un destino final inmediato (cremación o inhumación) a una persona que pierde la batalla contra el COVID 19, sin este haber tenido la posibilidad de despedirse de sus seres queridos y sin que nadie le acompañe, además del conductor del vehículo en el que se lleva el cuerpo hacia el cementerio o crematorio.  

Durante el manejo del servicio hay inevitablemente exposición al riesgo biológico, por lo que en las empresas funerarias y de acuerdo con las posibilidades de cada país, se implementan acciones de prevención que buscan proteger a los trabajadores con el uso de Elementos de Protección Personal, tratando así de aislar de todo contacto con los fluidos y aerosoles generados por el cadáver a los trabajadores, brindando  de alguna manera protección integral con el uso de mascarillas con filtración N95, trajes de protección anti fluidos enterizos que cubren de pies a cabeza, protección visual con el uso de mono gafas o mascaras fullface y guantes quirúrgicos de alta densidad hechos en materiales resistentes como el nitrilo o el vinilo. Esta alternativa de protección para los trabajadores que están en contacto directo con pacientes y fallecidos es tal vez el único medio de protección, ya que en este caso no se puede hacer control en el medio y en la fuente, debido a la rápida propagación del virus y su periodo de incubación.

Conforme a lo anterior es evidente que no sólo está latente el riesgo biológico, también lo está el psicosocial ya sea por la rapidez con la que hay que llevar a un fallecido por esta causa a su destino final, como por las vivencias emocionales y de estrés que se experimentan durante la jornada laboral, al pensar que se es vulnerable y que se puede llegar a ser contagiado cuando no se cuenta con información oportuna y manejo adecuado de los fallecidos víctimas de la pandemia, es decir, cuando no se cumple a cabalidad por parte del personal médico y asistencial el protocolo de manejo establecido por las autoridades sanitarias de cada país. 

Y es que ya se han presentado casos en funerarias del mundo, en donde los trabajadores han sido puestos en riesgo y han tenido que estar en aislamiento mientras se les hace la prueba, pasando los días en medio de la incertidumbre a la espera del resultado, con miedo de estar contagiados y además, de haber podido contagiar a sus seres queridos y sus compañeros de trabajo, lo que permite argumentar que aunque todos los habitantes del mundo somos vulnerables, los trabajadores funerarios lo son mucho más, tanto o a un nivel casi igual al de los profesionales de la salud.

Es por todo esto que en las empresas funerarias se han fortalecido e incrementado los controles, ya que prestar un servicio funerario en épocas de pandemia se ha vuelto una tarea mucho más compleja de lo habitual, haciendo que los directivos incrementen las inversiones en los ámbitos laboral y social, con el fin de mitigar de alguna manera los efectos en la salud física y mental que generan la atención de los servicios con causa de fallecimiento COVID 19 y también, los que se generan por otras causas de muerte.

Es así, como ahora en las áreas de las empresas en las cuales se maneja y coordina todo lo relacionado con Seguridad y Salud en el Trabajo, se han aumentado las responsabilidades enfocadas en la búsqueda de alternativas que faciliten los controles para que el COVID 19 no llegue a afectar la salud y el bienestar de los trabajadores,  para tal fin se busca acceso al suministro de EPP de calidad  y en cantidades suficientes, ya que por la emergencia no hay disponibilidad de los mismos, así como también se hacen cortos los presupuestos por el aumento de los precios. Se incrementan las tareas de limpieza y desinfección haciendo muy extremas las medidas para tratar de ofrecer espacios de trabajo seguros, y también se diseñan e implementan estrategias de aislamiento social que han llegado a incidir en el acorte del tiempo en los servicios de velación y  la restricción del ingreso de personas para las despedidas a sus seres queridos, enfrentándose a un cambio radical en la prestación de los servicios funerarios que se ha dado sin distingo en las costumbres sociales, culturales y de los rituales en general. 

Finalmente, la invitación es primero a valorar la labor de los trabajadores de  funerarias y de cementerios como parte imprescindible para la atención de la emergencia y para la vida en condiciones normales, y a contribuir cuidándonos implementando las medidas de aislamiento social, evitando exponernos para no aumentar las cifras de fallecidos víctimas de la pandemia, de esta manera con seguridad minimizamos la carga laboral y emocional que se vive en la actualidad en el sector funerario que es vital para la sociedad.  

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Ingrid Bandera

Colombia. Soy ingeniera y administradora ambiental; especialista en gerencia de recursos naturales y en salud ocupacional. Actualmente estoy cursando maestría en diseño, gestión y dirección de proyectos. Tengo amplia experiencia en actividades de gestión ambiental y sanitaria en el sector de servicios funerarios por más de 12 años.

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