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El amor y la muerte

Silvia Lilianna Méndez

El amor se puede definir de muchas maneras,  podemos decir que es el concepto universal relativo a la afinidad o armonía entre seres, puede ser definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista. El amor es eso que nos hace sentir que estamos vivos y que instantes más tarde puede darnos la necesidad de estar muertos.

…el amor nos hace querer compartir, aprender, descubrir y querer vivir para no morir en el intento de saber amar…

El significado de la palabra amor es diferente para todos los seres humanos, ya que todos entendemos un significado al uso dependiendo de las creencias y vivencias que hayamos experimentado al respecto. Para muchos de ustedes al escuchar la palabra amor, inmediatamente les viene a la memoria el rostro de una persona, una mascota, una vivencia, el recuerdo de un evento, un lugar cualquiera que es o ha sido importante en un momento preciso, el recuerdo de un ser querido que hemos perdido… todo ello nos envuelve en un estado emocional que nos acaricia el alma, y lo que es mas mágico es que todo eso cambia según van pasando los años y nos hacemos mayores, ya que la experiencia de amar, hace que las palabras cobren distinto significado con el paso del tiempo.

Cuando aún eres un niño el amor absoluto son tus padres y hermanos, ahí entendemos por primera vez el sentido de pertenencia y la seguridad que nos da estar con nuestros seres queridos, y que todo es porque me aman y como no, tú también les amas con locura, ese amor incondicional a papá, mamá, los abuelos, hermanos, etc

Cuando aún eres niño, el amor lo representa ese primer amor de colegio,  el que con una sonrisa nos hacia sentir tan bien y nos impulsaba a pintar corazones entre las libretas; luego cuando eres joven, llega ese gran y verdadero amor de instituto con el que pasamos tantas vivencias, con el que descubrimos nuestra sexualidad y nos hace creer que esto puede durar toda una vida;  después evolucionamos y entre altos y bajos de una y otra pareja experimentamos distintos tipos de amor y entendemos que existen muchas formas de amar y en ello también crecemos.

Cuando alcanzamos la edad adulta sin importad la edad y nos convertimos en padres y madres por primera vez, descubrimos otra forma completamente distinta de amar… la ternura y el sentimiento que nace al sentir ese ser que crece dentro de ti, la primera vez que ves esa carita que te hace sentir un amor tan bello y tierno que a la vez te convierte en la persona más fuerte del mundo, sientes que puede conseguir todo lo que esa criaturita necesite, ese amor se convierte en tu fuerza y timón para llevar tu barco… y así, poco a poco el amor va mutando y va adquiriendo diferentes matices, colores y significados,  lo que ayer fue timidez y vergüenza se convierte en pasión, luego en necesidad, en celos, en ternura, en confianza y determinación, y va cambiando con el paso de los años, y va adquiriendo un sinfín de significados con los que al final, el amor se representan en respeto, confianza, aceptación, comprensión y agradecimiento por nosotros mismos y por los demás.

Los seres humanos somos adictos al amor, ese sentimiento que mueve el mundo, sentimiento que es capaz de hacernos tocar el cielo con los dedos y que unos minutos más tarde, nos puede tirar al suelo y hacernos sentir que estamos en el mismísimo infierno, haciéndonos pasar de la euforia y la alegría más grande, al dolor y la miseria más extrema; y es ese carrusel de sentimientos y emociones que nos engancha y nos da la sensación de estar vivos y de querer seguir estándolo.

Para mí el amor es el sentimiento más hermoso y  extraordinario que puede experimentar el ser humano, sobre todo cuando hablamos de amarnos…el amor es magia en estado puro, lo que nos hace vivir y soñar, querer seguir adelante y disfrutar de la vida día tras día.

Es el sentimiento que nos acompaña desde que abrimos los ojos cuando nacemos hasta nuestro último aliento de vida al morir, porque aunque tú querido lector no lo creas, el amor y la muerte caminan a la par y se complementan. Que distinto sería todo si pudiésemos ver la muerte desde los ojos del amor… seguramente dolería menos y amaríamos mas…

Recuerdo que cuando era pequeña y estaba en la escuela, la maestra me habló de la muerte pero en un contexto muy efímero… me enseño que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren.  Luego más adelante en la asignatura de ciencias estudié los seres vivos y tres de esas faces… nacen, crecen y se reproducen… pero nunca nadie hablo de la última… mueren, ni entonces ni más adelante,  ese era un tema tabú que no se tocaba, no se hablaba porque solo el decir la palabra muerte daba miedo, dolía, y se convertía en tonos grises y negros que nadie quería comentar.

Con el paso de los años descubrí que todas esas creencias limitantes solo daban paso a rechazar una verdad tan clara y absoluta como es la muerte, entender que todos nosotros en algún momento pasaremos por esta fase, ya que es ley de vida… os acordáis… nace, crece, se reproduce y muere…,  y que si abordamos la muerte desde el amor se vive y siente mejor.

Aceptar la muerte y comprender que el amor también esta presente en ella nos ayuda a vivir…! Vaya tontería no?  Déjame explicarte, si aceptamos la muerte, comenzaremos a vivir nuestra vida, a disfrutar cada día, a agradecer el estar vivos, a amar cada momento que pasamos con nuestros seres queridos, a disfrutar de personas y experiencias, de momentos y atardeceres en buena compañía… simplemente comenzaremos a vivir con amor, lo que nos hará mejores personas, libres de juicios y rencores, porque con amor todo se vive mejor.

El odio y el rencor nos convierten en seres muertos en vida,  en estos tiempos… hay tantos muertos caminando por las calles a los que la vida les pasa por delante sin vivirla y tantos vivos en el cementerio gracias al amor que nos dejaron y que su recuerdo vive todos los días en nuestros pensamientos.

Recordar a los seres queridos que han muerto por medio del amor duele menos, porque el sentimiento se convierte en agradecimiento y recordar desde el amor es añoranza, no dolor.

Este sentimiento del que les hablo, el afrontar la muerte desde el amor es mágico… gracias a mi trabajo en alguna que otra ocasión  he sentido esa magia… entrar a una casa u hospital donde requieren de asesoramiento por la pérdida de un ser querido, y encontrar a los familiares de la persona fallecida reunidos frente a frente… percibir una energía que te recorre el cuerpo de pies a cabeza,  es una sensación que inunda y tocar cualquier alma,  esa energía que se expande y te llega dentro y te llena y sientes el respeto hacia esa persona que se ha ido, el cariño por todo lo que ha enseñado, la gratitud por tanta vida… en ese momento suelo pensar… hay tanto amor en esta sala… y sientes esa magia que solo cuando la experimentas eres capaz de entender de lo que trato de explicar.

El amor se puede ver y sentir durante el duelo de un ser querido  si la muerte se acompaña con amor. Este sentimiento suele estar representado en parejas de toda la vida, esas que hoy por hoy se han convertido en leyendas urbanas, porque cada vez quedan menos; cuando contemplo a la pareja que acaba de enviudar y en su mirada solo se refleja gratitud por tantos años de vida juntos, cariño por los buenos y no tan buenos momentos que pasaron, por las alegrías y penas que afrontaron como pareja, el amor y la gratitud por los hijos que tuvieron…el amor por los momentos inolvidables que remane para recordarles; eso señores es la muerte vista desde los ojos del amor.

La muerte es amorosa y nos vuelve vulnerables, despertando todo el amor que sentimos o hemos sentido en algún momento de nuestras vidas por esa persona que acabamos de perder.

Hace ya algunos años yo perdí a mi padre,  y por mucho tiempo sufrí y llore su pérdida, mi ego no me dejaba entender que mi dolor era por la necesidad innata que tenia de tenerle vivo, porque yo le necesitaba, porque yo le extrañaba, porque yo… porque yo… porque yo…! Luego de reprende un día dejé de centrarme en mí y comencé a recordar un nosotros… entonces todo cambió… lloraba menos y reía más, le recordaba con el corazón, los recuerdos gratos, recordaba los buenos consejos, los mejores momentos, y entonces me di cuenta que recordarle con amor y honrar sus enseñanzas de vida me llenaban, recordar sus frases me hacían y me hacen reír, recordar anécdotas, sus dichos, su rostro… me llena de amor y agradecimiento por los momentos especiales que con él pude compartir; podrían haber sido más,  pero también menos,  así que agradezco cada instante que le tuve y le disfrute. Así recuerdo yo a papá, con amor.

El ser humano vive la muerte desde una realidad insana, infundada en creencias limitantes, por tabúes y miedos que siempre nos han llevado a auto flagelarnos y caer en la más grande de las miserias;  cuando lo más ecológico sería eso, aceptarla como algo natural, sería coherente y bonito ver la muerte desde los ojos del amor, de ese amor que sentimos por la persona que se ha ido, el amor por las metas y retos compartidos, por los buenos momentos, por todas las cosas buenas y menos buenas que hemos pasado, por lo que nos han enseñado, y por lo que crecimos juntos durante todos esos años,  sin importar si hablamos de esposas, maridos, padres hermanos, amigos, hijos… ya que todas las personas que pasan por nuestro lado han formado parte de este viaje llamado vida.

Tratemos de ver la muerte desde el amor, aprendamos a convivir con esa fase de la existencia de los seres vivos con naturalidad… debemos prepararnos toda la vida para la muerte, comencemos a vivir la vida, a compartirla con amor, con valores, con respeto… pero a vivirla de verdad y no dejar que se nos pase la vida por delante sin vivir, que no nos quede tinta en el tintero por miedo a escribir!!!

Si hablamos de vida, hablamos de muerte, y si hablamos de muerte hablamos de propósitos, de sentido vital, pero también de miedos… ya que la muerte nos cuestiona lo que hemos hecho en un pasado, y lo que nos gustaría hacer en un futuro antes de morir.

Recuerda que entre mejor es nuestra vida, entre más la disfrutamos y la reímos, más preparados estamos para la muerte.

Sitúate en el aquí y el ahora, toma conciencia de donde estás hoy, ahora, en este preciso momento y piensa si eres feliz con la vida que llevas, y ya sea que así sea o no, saca papel y pluma y escribe lo que has hecho y te ha llenado de felicidad…. O por lo contrario lo que te queda por hacer y haría sentirte feliz, vivo!… vive tu vida al máximo, regala a los tuyos momentos de calidad, de paz y amor, para que cuando te toque a ti morir los tuyos afronten tu muerte con ese sentimiento de amor que les dejas y que siempre vivirá entre ellos.

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Silvia Lilianna Méndez

España. Soy coach, lo que es para mí, el arte de trabajar con los demás para que ellos obtengan resultados fuera de lo común y mejoren su actuación. Asesora En el GRUPO ASV, donde centramos nuestro esfuerzo en ofrecer un servicio de apoyo a quienes han perdido a sus seres queridos, desde la honestidad, la profesionalidad y el respeto.

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